jueves, 5 de abril de 2018

La Sexualidad Infantil (Tres ensayos) - Freud

SEXUALIDAD INFANTIL.


RECOMENDAMOS ESTE VIDEO SOBRE EL TEMA:


https://www.youtube.com/watch?v=lhKkCa2b2z8

viernes, 23 de marzo de 2018

DEBATE SOBRE LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO

El embarazo: gran ausente en el debate sobre el aborto

El debate sobre la despenalización del aborto es una de las cuestiones centrales del feminismo. ¿Por qué las discusiones, generalmente centradas en la ciencia o en la religión, omiten la cuestión del embarazo? ¿Y si ese fuera un punto central para pensar el derecho a la despenalización del aborto?

Por Laura Klein Marzo 2018 El embarazo: gran ausente en el debate sobre el aborto

Fuente: http://nuso.org/articulo/el-embarazo-gran-ausente-del-debate-del-aborto-klein/


¿Usted está a favor o en contra del aborto? Más que formular una pregunta, estos signos de interrogación encierran la respuesta en una sola sílaba. Como si fuera un multiple-choice, esa pregunta a quemarropa obliga a rebajar los pensamientos a un sí o un no sin vueltas, sin matices, ajenos a la experiencia, lejanos de la vida. Pero no hay nadie «a favor» del aborto. Todos están «en contra»: quienes lo condenan, se oponen al aborto legal –y favorecen, de hecho, su clandestinidad- y quienes defienden su legalización se oponen al aborto clandestino. Por tanto, antes de encarar cómo se plantea y se empantana el debate sobre el aborto, constatemos primero que su prohibición nunca tuvo como efecto disminuir la cantidad de abortos, y su legalización no generó en ningún país el aumento del número de mujeres abortantes pero sí redujo drásticamente el número de mujeres muertas por abortar en condiciones inseguras.

La pregunta interesante es: ¿por qué sigue siendo penalizado a lo largo de dos mil años bajo distintos argumentos, razones, intereses y valores? Entre los romanos abortar no significaba matar una vida humana ya que se consideraba el feto como parte del cuerpo de la madre. Sin embargo, si la mujer abortaba contra la voluntad del marido, era penada con la muerte por quitarle el beneficio y la decisión sobre su paternidad. Entre los cristianos –incluyendo a la iglesia católica hasta 1869-, abortar antes del tercer mes de embarazo no significaba matar una vida humana ya que se consideraba que hasta ese momento el cuerpo del embrión no recibía el alma humana. Sin embargo, las mujeres que abortaban eran condenadas por un crimen peor llamado «fornicación». Entre los juristas modernos, Francisco Carrara tipificó el aborto como un «delito contra el orden de la familia» y un siglo más tarde el código fascista italiano lo incluyó entre aquellos «cometidos contra la integridad y la salud de la especie».

Desde hace treinta años, se produjo un giro que transformó por completo el terreno en que se discute el aborto. Si hasta la década de 1970 la consigna era «separar el sexo de la reproducción», hoy el aborto se incluye entre los «derechos reproductivos». Antes decíamos «aborto libre y gratuito», hoy decimos «aborto seguro». En lugar de la «libertad sexual», hoy se aboga por la «maternidad responsable». Quiero subrayar que no siempre abortar significó lo mismo, que no siempre se pensó de la misma manera, que el hecho no generaba las mismas reacciones y que solo desde hace unos años convoca a la defensa de la vida. Si antes estaba ligado a la liberación de la mujer y la moral sexual, hoy encontramos la cuestión del aborto inscripta en el terreno de la bioética y los derechos humanos1.

Esta «flexibilidad ética» con la que durante dos mil años se ha logrado mantener, bajo muy distintos modos de organización políticos y sociales, bajo diversas culturas, ideologías, creencias y relaciones de poder, y con un arsenal de argumentos heterogéneos -económicos, religiosos, patrióticos, morales, biológicos, lógicos y científicos- la condena y persecución de las mujeres que abortan, convierte el fenómeno del aborto en un prisma privilegiado para comprender el patriarcado.

Por último, observemos que la cuestión del aborto es una especie de grieta que corroe el mapa de los alineamientos políticos convencionales: se puede ser de izquierda como de derecha, y esto no indica nada respecto de la postura frente al aborto (Lenin lo legalizó y Stalin lo prohibió, es legal en Estados Unidos y en Cuba, lo condenan tanto el conservador Rajoy en España como el antiimperialista Correa en Ecuador.)


II

Para condenar a las mujeres que abortan suele hablarse de «homicidio» o «asesinato». Sin embargo, el aborto no se equipara a un homicidio ni siquiera para quienes lo prohíben. Ni los códigos penales que lo prohíben sin excepción lo incluyen dentro de la figura de homicidio –siempre están separados en dos figuras diferentes: una cosa es «abortar», otra es «matar a otro». Todos conocemos alguna mujer que abortó o a alguien que conoce a alguna mujer que abortó; muy pocos de nosotros conoce a alguien que haya matado a una persona nacida (y probablemente estos casos estén muy ligados al poder, legítimo o ilegítimo, de poderosos o marginales). Todos podemos conseguir el teléfono de un abortero, muy pocos el de un mercenario. Y si alguien escucha a una mujer diciendo «yo aborté», no saltará de su silla. Pero si otra le dice: «yo maté a mi hijo» (de un año, de diez años, de cincuenta) le correrá un escalofrío. Ni el más sincero enemigo de la legalización del aborto logra sentir algo semejante cuando se trata de una mujer que aborta.

No importa cuán irrefutables sean en la arenapública esos argumentos enmudecen cuando nos alejamos de la escena del debate y nos alejamos del «tema aborto» y nos acercamos a las mujeres que se embarazan y deciden abortar, bajo la ley o contra la ley, y estén de acuerdo o no con su legalización. En ese momento todas las razones invocadas en el debate caen, nadie las invoca, ni siquiera las recuerda.

Porque «el aborto» no existe entre las cosas. Abortar es un verbo, hay ahí alguien que actúa, una mujer que lo hace movida por la violenta irrupción de un embarazo que no buscó pero sobre todo que no quiere continuar y que la compele a tomar una decisión también violenta.

Empero, para justificar y defender la soberanía de las mujeres sobre el destino de sus embarazos, se traducen los motivos y decisiones de las mujeres que abortan al lenguaje neutro (presuntamente asexual = igualitario) del derecho. Se habla de «elección libre», «autonomía» y «control del propio cuerpo». Sin embargo, todos sabemos que la mujer que aborta está atrapada. Quedó embarazada contra su voluntad. Ni quiere tener un hijo ni quiere abortar. Esa mujer está entre la espada y la pared. Le está vedado batirse en retirada, quisiera no haberse embarazado, quisiera perderlo espontáneamente. Como en muchas otras cosas de la vida, decide hacer algo que no quiere. Se trata así de una encrucijada trágica, nadie quiso llegar allí pero ahora no decidir implica continuar el embarazo. Entonces, más que «elegir libremente», esta mujer «decide voluntariamente bajo la coerción de su propio cuerpo» que no quiso, no pudo, o no supo someter a su control.

La acusación de homicidio que pesa sobre las abortantes no apela al Código Penal que lo prohíbe (aunque lo diferencia de aquel) sino a los derechos humanos. Así, el debate del aborto toma la forma de un conflicto interno en su estructura misma como un enfrentamiento a muerte entre el derecho a la vida (del feto) frente a los derechos a la libertad y a la vida (de la mujer).

Paradójicamente, los reclamos que nos interpelan desde ambas perspectivas son lícitos: encontramos en los derechos humanos argumentos irrefutables tanto para condenar como para defender la legalización del aborto. El conflicto es tan irresoluble como inesperado. ¿Cómo comprender que el mismo fundamento sirva para avalar prohibición y legalización del aborto? ¿Se trata meramente de hipocresía? ¿O quedan a la vista los límites del discurso de los derechos humanos como panacea de las víctimas? Otro es el curso que toman los argumentadores: un círculo vicioso autoreferencial, estéril para dirimir la cuestión. Esquemáticamente sería así: para demostrar que el aborto tiene que ser o no legal, habría que demostrar primero que abortar es o no un homicidio, que a su vez depende de la pregunta de si el embrión es o no es una persona, pregunta que en realidad se reduce a cuándo comienza la persona, cuestión que depende de qué signo distintivo se elija para definirla.

Se recurre entonces a los conocimientos científicos para que diriman la cuestión. Así, si queremos condenar todo aborto, la opción será el ADN y concluir acto seguido que, siendo esta información única e irrepetible, existe una persona humana desde el momento de la concepción. Si pretendemos condenar todo aborto pero aceptamos la fertilización in vitro, designaremos el momento de la anidación en el útero como el hito clave en que nos volvemos verdaderamente humanos. Si buscamos legalizarlo hasta los tres meses, la mejor opción será designar la sensibilidad como signo distintivo de la persona y ubicar sus comienzos a los tres meses de gestación. Si quisiéramos extender el plazo del aborto legal un poco más, el hito clave será concebir la conciencia como cierto estadio del desarrollo del tubo neural, entre el quinto y sexto mes de embarazo, y fechar allí el momento clave en que nos volvemos aptos para los derechos humanos. Y, para extender aún más el plazo, contamos con el concepto de autonomía para fijar el momento en que un organismo humano se vuelve propiamente tal cuando es viable independientemente, que aquí significa concretamente vivir fuera de otro cuerpo. Vemos así que con argumentos basados en la ciencia cabe demostrar, con igual rigor, tanto una postura como la contraria. Pero si todas las posturas son igualmente demostrables, ninguna demuestra nada.

Mientras tanto, el conflicto se desplaza: en vez de afrontar la cuestión de si una mujer puede o no decidir tener un hijo, tenemos que discutir primero qué es un ser humano. De nuevo la experiencia de las mujeres que abortan queda fuera del debate del aborto.En esta peculiar combinación entre derechos humanos y ciencia, paradójicamente, quedaalienada la experiencia de la mujer que aborta.

¿Por qué? Porque queda expulsado el embarazo. No sólo expulsado: tachado, suprimido, negado, invisibilizado. ¿Cómo? ¿Se puede hablar de aborto sin hablar de embarazo? Los discursos que han colonizado el terreno de la discusión lo logran. Porque las figuras usadas en el debate cuentan la situación de la mujer que va a abortar como un conflicto entre dos individuos –una mujer y un embrión- que tienen intereses enfrentados y contradictorios entre sí. El modo de plantearlo es absolutamente ofensivo, las metáforas lesionan, laceran la experiencia de las mujeres embarazadas, sea que aborten voluntariamente, lo pierdan espontáneamente o decidan darlo a luz. Se habla de muelas y de riñones, de parásitos, de tumores, de litigios entre propietarios e inquilinos.

En todo este planteo hay una ajenidad absoluta entre la mujer y su embrión, como si ese hipotético ser humano hubiera podido serlo antes de que una mujer lo hubiera parido como hijo. Una mujer embarazada no es igual a «una mujer más un óvulo fecundado». El vientre no es un lugar. El embrión no es una persona que vive en el vientre de la mujer, pero tampoco es una parte de su cuerpo como un riñón o una muela. La pregunta sobre si hay una o dos personas está mal planteada, y se disuelve cambiando su formulación: hay y no hay otro, el embrión es y no es otro, la mujer que aborta lo hace para que no lo sea.

El embarazo es el fenómeno que ilumina que no somos «individuos». Esta situación extraordinaria, temporalmente limitada, echa luz sobre la condición humana encerrada en el Uno originario y aislado. Pese al fundamento individualista básico de los derechos humanos (que los esfuerzos teóricos de los últimos años no han logrado socavar) somos hijos antes de ser seres humanos. Venimos de otro. No se puede pensar el aborto sin pensar también la maternidad.

Es precisamente el embarazo lo que diferencia el aborto (legal o no) del homicidio. Y es el embarazo lo que diferencia el aborto de la destrucción de embriones de probeta. Aunque presenten exactamente las mismas características biológicas que los implantados en el útero de una mujer, los embriones de probeta no son personas por nacer, no tienen derechos condicionales y no son abortables porque no hay embarazo alguno que los comprometa. Parece que lo que humaniza no es cierta información genética sino vivir en-de-a través-por… un cuerpo de mujer. Lo que nos hace humanos no es el ADN sino que una madre nos quiera tener. Antes de ser individuos, somos hijos.

El poder es doloroso, los derechos que no provienen de él son impotentes. Hay una distancia irreductible entre el discurso del derecho y el de la experiencia. Y la experiencia del aborto nos dice que el cuerpo no cabe en el derecho, que hay poderes no legítimos y derechos impotentes. Hablar del derecho de las mujeres como si estuviésemos exentas de poder, buscando representarnos nos deja afuera. Porque en muchos sitios las mujeres no hemos conquistado aún el derecho a abortar. Pero tenemos el poder, y si lo tenemos es porque contamos con otro: el de dar vida, el de gestar, el de quedar embarazadas.

1.
Es importante aclarar que este giro no afecta solo al problema del aborto. Se trata del cambio de paradigma instaurado por la globalización, la caída del muro, el fin de la guerra fría y de la oposición entre «libertad» y «justicia», el surgimiento de nuevosmovimientos sociales, el auge de la memoria y una enorme intensificación de las tecnologías científicas, experimentación, digitalización y expansión de las comunicaciones – todo esto bajo la hegemonía simbólica de las verdades de la ciencia y los derechos humanos. No es ajeno a este viraje que el discurso actual de la Iglesia católica respecto del aborto no tenga ya nada de religioso, incluso no tenga ya nada de moral. Porque la Iglesia suplantó elalma por el ADN, y ya no habla ni de salvación ni de pecado, habla de cadena genética única e irrepetible y de derechos humanos, discriminación, minorías y víctimas inocentes.

jueves, 15 de junio de 2017

EL PUDOR, EL ASCO Y LA VERGÜENZA EN LA CONSTITUCIÓN SUBJETIVA.

Algunas cuestiones sobre la especificidad de la consulta en Gineco-Obstetricia.
El Pudor y la vergüenza. El cuerpo femenino.

                                                                                   Marité Colovini



1-En el Area Sexualidad, Género y Reproducción estudiamos que en la etapa de latencia en los niños aparece lo que Freud llama “diques contra la sexualidad”[1]. Estos son: el asco, el pudor y la vergüenza.
.

Estos diques van conteniendo la sexualidad infantil, anticipando la interiorización de la legalidad que más tarde va a situar al ser humano en condiciones de aceptar y respetar las convenciones de la comunidad humana a la que pertenece .

Veremos que así es posible comprender el por qué un niño (en nuestra cultura) que a los tres o cuatro años podía mostrarse desnudo sin inconvenientes, a partir de la latencia (6 años o más) comenzará a taparse cuando se desvista frente a extraños y aún frente a familiares; o comenzará a desarrollar asco frente a ciertas sustancias o acciones.

Este ítems es importante para  pensar en los cambios que pueden producirse en las consultas al médico en los niños y en las niñas a partir de cierta edad.
Por otro lado, el desarrollo de estos “diques”, podrá informar al médico de que el niño está creciendo, cumpliendo sus momentos constitutivos y especialmente en este caso; ingresando en el espacio social, espacio de los “otros”.[2]

Si el niño ha cambiado, es necesario que el médico también cambie su actitud respetando este momento constitutivo y encontrando los modos de no violentar al pequeño paciente en la consulta.

Los chicos no nacen con vergüenza respecto de la desnudez. Ellos aprenden a avergonzarse de su propia desnudez.


2- La vergüenza, con respecto a la desnudez[3], es relativa a la situación individual y costumbres;  no es, por lo tanto absoluta.

Por ejemplo, una mujer árabe, encontrada en estado de desnudez, cubrirá su rostro, no su cuerpo; ella descubre sus pechos sin avergonzarse, pero piensa que mostrar la parte trasera de su cabeza es todavía más indecente que la exposición de su rostro.[4]
En la naciente Palestina, las mujeres fueron obligadas a mantener sus cabezas cubiertas. Para una mujer, ser sorprendida fuera de su casa con su cabeza descubierta era razón suficiente para el divorcio.
En la China pre-revolucionaria era vergonzoso para una mujer mostrar sus pies, y en Japón, la parte trasera del cuello.
En la Francia del siglo 18, mientras cavados escotes eran comunes, era impropio exponer la punta del hombro. Herr Surén, en sus escritos de 1924, hizo notar que las mujeres turcas velaban sus rostros, las chinas ocultaban sus pies, las árabes cubrían sus nucas, y las filipinas consideraban indecente solo el ombligo.

3- El cuerpo es una forma en la que el sujeto se reconoce, con la que se hace representar, pero que se mantiene a cierta distancia, que distingue precisamente lo que es del orden del ser de lo que es del orden del tener. Es un cuerpo para mostrar o esconder, alcanzado por el pudor, un cuerpo para el placer, o el dolor, que puede obtener placer en el dolor, en fin, un cuerpo libidinal, soporte de la más poderosa fantasmática inconsciente. Superficie de inscripción del lenguaje, es un cuerpo que ha perdido la inmediatez de sus relaciones con los objetos del mundo, y que, en su sintomatología, en su enfermedad, se demuestra capaz de desafiar las leyes que rigen al organismo.

4- ¿Qué es el pudor? Jean Claude Bologne, en su tratado Histoire de le pudeur, lo define como un sentimiento de vergüenza, de recato, que una persona experimenta al hacer, considerar o atestiguar cosas de naturaleza sexual, una disposición permanente a experimentar tal sentimiento; una incomodidad ante aquello que nuestra dignidad parece prohibimos. Hay ciertos matices, pues, entre pudor corporal, sexual (dominio de la mujer) y pudor de los sentimientos (más exclusivamente masculino), así como entre pudor contingente y permanente.

 Para el psicoanálisis, si bien el pudor y la vergüenza se presentan en lo fenoménico  como campos similares, y se ofrecen casi como sinónimos, debemos hacer  algunas distinciones.
Ambos tienen una referencia a la mirada.
La inhibición parece hacer serie con el pudor, y la vergüenza. Sin embargo hay entre ellos diferencias que trataremos de precisar.

Es a nivel de las trazas de una mirada que viene a inscribirse el pudor. Y sabemos que una mirada erótica deja trazas.[5]
El pudor se ubica nivel de la constitución del sujeto y forma parte de un rasgo necesario de su posición. Como tal cumple una función y es la de que el sujeto no quede enfrentado directamente con el horror.

Si el pudor entonces es de la constitución misma del sujeto, la desinhibición en el campo de la cultura se coloca en la misma posición que la del perverso[6].
 En la intención del exhibicionista está el provocar el pudor y aún el horror en el otro. El impudor de unos viola el pudor de los otros. El pudor es también un efecto que se busca alcanzar. El pudor es una protección del sujeto y por lo tanto es importante su respeto.

La vergüenza en cambio se inscribe en la serie de la culpa y el deseo.
Es un afecto primario de la relación con el Otro, pero que el Otro destituye cuando goza con la mirada.[7] Podemos decir que la vergüenza y la culpa protegen al pudor.

Por lo tanto, es importante señalar que la vergüenza  será lo primero que aparecerá, siendo una  de las barreras con las que el sujeto defiende su pudor.
Además, si el pudor es parte de la constitución del sujeto, violarlo significa un atentado al mismo sujeto en su raíz.

Estas consideraciones servirán de marco para el tratamiento del pudor y la vergüenza en el marco de la consulta ginecológica u obstétrica.


5- El pudor y la vergüenza, entonces, son afectos eminentemente sociales, no son “instintos naturales” y deben ser puestos en relación con el contexto cultural de referencia, pero además, son índices de que quien los siente está cumpliendo su proceso de socialización.

Por lo tanto, la falta de pudor o de vergüenza pueden alertar acerca de dificultades o fallas en este proceso y en consecuencia atentar contra ellos o violentarlos es un ataque a la socialización del ser humano.


6-Lucien Israel[8] en su libro “El médico frente al enfermo” habla de la “licencia profesional” que adquiere el médico frente a la prohibición social y moral que se refiere al cuerpo de los semejantes.

El médico[9], por el hecho de serlo, se encuentra autorizado socialmente a ver, tocar e intervenir sobre el cuerpo de las personas; en tanto esto está vedado para la gente en general, salvo consentimiento expreso del semejante.
Esta licencia coloca al médico en una posición diferente al resto de sus congéneres en cuanto a la legalidad social,  pero está limitado por aquello que jura al obtener su título.[10]

El ser beneficiario de esta licencia es parte de la imagen del médico que participa del imaginario social y su  carácter sexual puede registrarse en la gran cantidad de chistes que circulan respecto a este aspecto, especialmente en relación a la “licencia” para ver el cuerpo femenino desnudo.


7-El cuerpo femenino es y ha sido a través de los tiempos objeto de ocultamiento, de misterio, de enigma; habida cuenta de que en él se produce el milagro de la vida (concepción y gestación) y de esto dan cuenta una gran cantidad de mitos y tradiciones.

La versión androcéntrica del conocimiento, así como invariantes tales como la universalidad de la premisa fálica[11] para la constitución del sujeto deseante y hablante, han colocado al cuerpo femenino y a las mujeres, en el centro de una pregunta que por siglos permanece sin respuesta.

Además, su carácter de enigma y misterio hace eminentemente atractivo a este mismo cuerpo y a sus portadoras, razón por la cual también se ha identificado a lo femenino como el núcleo de la seducción y hasta se ha comparado a la tentación que produce la mujer con las tentaciones demoníacas.

Es por esto mismo que la “licencia” antes referida como perteneciente al médico cobra toda su importancia cuando quien ingresa en la consulta médica es una mujer. Y es por esto también que los chistes antes mencionados que circulan por la cultura se refieren fundamentalmente a la posibilidad de un médico de ver y tocar cuerpos femeninos.


8-Advertir el carácter social de afectos como el pudor y la vergüenza, así como también el mismo carácter de la “licencia” concedida al médico (limitada por la ética de su práctica) nos coloca frente a una situación que podemos definir como aspectos subjetivos,  éticos y sociales de la consulta en Ginecología y Obstetricia.

Una reflexión seria sobre estos puntos, será el paso inicial para pensar en la relación médico-paciente en esta Área y en las especificidades que podrán presentarse en las consultas médicas en la misma.

Si bien es importante remarcar que la relación médico-paciente no es una técnica ni podría enseñarse a partir de prescripciones o reglas, ya que al tratarse justamente de una relación que se establece entre dos seres humanos se constituirá en cada caso como singular, creemos importante señalar estos aspectos referidos a la vergüenza y el pudor, ya que en las consultas donde el paciente es mujer generalmente estarán presentes no sólo en las pacientes, sino también en el médico.

O sea, insistimos, que no sólo la paciente presentará vergüenza y pudor frente a la consulta sino que también el médico puede encontrarse afectado por tales sentimientos.
Vemos aquí cómo lo subjetivo, lo social y lo ético tiene su presencia efectiva a través de afectos  en el marco de la tarea del médico.

Rechazar los sentimientos que se suscitan en la práctica médica puede llevar muchas veces a dificultades importantes  en la relación médico-paciente[12].
No desconocemos la necesaria “disociación operativa”[13] con la que el médico debe poder contar para desarrollar su práctica, pero acentuamos que se trata de una disociación y no de un rechazo. Disociar implica no desconocer y cuando no se desconocen los propios afectos también se aceptan en el sujeto humano que se tiene enfrente. En el acto de rechazar los propios sentimientos, también se rechazan los del paciente, lo que lleva a una deshumanización de la práctica médica

9-Para concluir, vamos a situar un ejemplo de situaciones que podrían presentarse en la consulta en Ginecología y Obstetricia donde se ponga de manifiesto los sentimientos de pudor y vergüenza.

Una adolescente que consulta primera vez a un especialista en Ginecologíay/o Obstetricia seguramente lo hará en el marco de su crisis respecto a las transformaciones corporales (transformaciones que como ya estudiamos[14] se refieren a la adquisición de un cuerpo sexuado), lo que tendrá que ser recordado por el médico al atenderla.(Especialmente la ambigüedad respecto a la aceptación y al rechazo de su cuerpo sexuado).

Por otro lado, cuando tenga que descubrir su cuerpo frente al médico experimentará sentimientos que probablemente sean nuevos para ella, ya que se sentirá mirada como mujer cuando hasta hace muy poco lo era como una niña. Esto puede intensificar los afectos de pudor y vergüenza aún si el médico es del mismo sexo.

Es necesario en estas situaciones, tomarse el tiempo suficiente para que los sentimientos de confianza se establezcan, recordando siempre que es el profesional el que debe ser “paciente” y esperar que la relación médico-paciente adquiera una consistencia tal que permita a la paciente contrarrestar sus  afectos.

Los cuidados que se toman en el exámen ginecológico contribuyen seguramente a establecer condiciones que tomen en cuenta los afectos mencionados; pero también la actitud del médico, el tono de sus palabras, la discreción de su mirada y el respeto que trasunten sus acciones serán muy importantes para que la consulta se desarrolle en las mejores condiciones.

Este ejemplo, si bien habla de una adolescente en su primera consulta, ejemplifica por el caso máximo lo que seguramente sucede en cada consulta ginecológica, aún tratándose de mujeres adultas .

Conocer y reflexionar sobre la especificidad de la subjetividad femenina puede ayudar en mucho a la tarea del médico y por sobre todo, situarlo en condición de poder afrontar la relación con su paciente de forma tal que la práctica médica resulta eficaz y ética.







[1] En los primeros años el niño ya ha encontrado muchas formas de obtener placer y las ejercita sin reparos, ya que los "diques anímicos" contra las extralimitaciones sexuales (el pudor, la repugnancia, la moral) no están desarrolladas aún. Cuando estas instancias se comienzan a desarrollar en el proceso de socialización, este brote precoz de la sexualidad cae bajo la represión, sospechando Freud que esto se relacione con la particular amnesia que los adultos tenemos sobre los primeros años de nuestra infancia
[2] Este es un ejemplo de indicadores de momentos del desarrollo y operaciones lógicas de constitución subjetiva. Estudiaremos estos indicadores al cursar el Área Pediatría.
[3] El desnudo, por su parte, es una categoría de representación artística; en contraste, la desnudez es el estado que consiste en estar desvestido y que "implica cierto grado de embarrassment [vergüenza, turbación]". El desnudo, tal y como lo analizó Kenneth Clark, es uno de los valores formales de la estética; pero, y así lo demostraron algunos críticos contemporáneos (entre ellos John Berger), resulta ser también un eslabón del discurso sobre la jerarquía, el poder y las cuestiones de género, cuya investigación ha cobrado tanta importancia a partir de la crítica feminista de los años setenta.
[4]  James Laver hace notar que "una campesina árabe, encontrada en los campos sin su velo, pondrá su falda sobre su cabeza, exponiendo de este modo, lo que para la mente occidental, es una mucho más avergonzante parte de la anatomía."
[5] Hemos estudiado en Crecimiento y Desarrollo la importancia de la mirada materna para la constitución del yo del niño. Esta mirada está cargada de erotismo y deja sus trazas.
[6] Iremos construyendo los conceptos inherentes a la Clínica Psiquiátrica y Psicológica en las sucesivas Areas de este nuevo Ciclo. Por ahora es importante retener que neurosis, psicosis y perversión conforman una tríada constitutiva de esta Clínica.
[7] Este punto es muy importante para situar la necesaria discreción de la mirada del médico.
[8] Israel, L. El médico frente al enfermo. Los libros de la frontera. Barcelona 1976. Edición agotada. Hay fotocopias en Recursos Educativos. Capítulo 9: La imagen del médico.
[9] También el/la enfermero/a.
[10] “…..iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de la lasciva con las mujeres u hombres libres o esclavos. Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deban ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas….”. Del Juramento Hipocrático HIPÓCRATES año 460 a.c. . Consultar en: http://www.gerenciasalud.com/eticamedica.htm

[11] Recuperar del Area Sexualidad, género y reproducción el tema Complejo de Edipo, etapas del desarrollo libidinal, etc.
[12] Pujó, M. El remedio o la enfermedad. Publicado en Poubellication Lacaneana Nº 4. Laberintos Editorial, Buenos Aires, 1993. “Cuando se recurre a la noción de una "relación médico-paciente", para explicar lo que primero se desecha, reintroduciendo como un factor exterior lo que durante siglos constituyó la medicina misma, se desatiende que esta relación, que inscribe en una conjunción de términos la idea de una reciprocidad, está afectada por una profunda disimetría. La que instaura la disparidad de posiciones que se plantea en toda demanda, entre aquel que pide y aquel a quien este pedido se dirige; demanda que habitualmente se efectiviza en circunstancias caracterizadas por el dolor, el sufrimiento, la enfermedad. Lo que hace que las expectativas del paciente en cuanto a lo médico excedan en mucho el reducido espacio de la objetividad al que el médico se encuentra preparado para legitimar”.
[13] Este concepto: “disociación operativa”, ha sido muchas veces confundido con “objetividad” o con la recomendación de no dejar actuar a los elementos subjetivos del médico en su tarea. Creemos que es importante que el médico pueda situarse en su papel profesional para su labor y por lo tanto no actuar con el paciente como en las otras relaciones interhumanas, pero sabemos que no es posible pretender transformar al médico en el símil de una “máquina inteligente”. La disociación que el médico necesita para poder operar como tal es un recurso que se adquiere a lo largo de la práctica médica y en el que insistiremos a lo largo de esta carrera enfatizando que tal disociación no es sinónimo del rechazo de la subjetividad del médico sino y fundamentalmente es aceptación de esa subjetividad y reflexión sobre la misma.
[14] Recuperar contenidos del Area Sexualidad, Género y reproducción.

lunes, 3 de octubre de 2016

La ONU reconoce al aborto como un derecho humano.


En Perú hace 15 años una joven de 17 años cursaba un embarazo cuyo feto de 14 semanas tenía anencefalia. Esta es una anomalía en el tubo neuronal, letal para el bebé y en muchos casos también para la madre.
Sin embargo, y pese al diagnóstico confirmado y a que en estas circunstancias esta práctica en Perú es legal, el director del hospital en el que se encontraba rechazó su pedido de aborto.
La joven embarazada no pudo ejercer su derecho, y con el accionar irresponsable de aquel médico tuvo que llevar en su vientre durante nueve meses un feto condenado a morir. Luego del parto y con una sobrevida de solo cuatro días, la joven denunció el hecho ante el comité de Derechos Humanos de la ONU.
En el 2005, el Organismo Internacional concluyó que Perú había violado artículos del Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos, lo que obligó al país a compensar financieramente a la joven.
Finalmente, y después de 15 años se la compensó por “el trato cruel, inhumano y degradado” que recibió en el 2001.
Este caso sienta claramente un precedente por partida doble. En primer término por ser la primera vez que un comité de las Naciones Unidas hace responsable a un país por no asegurar el acceso a un aborto seguro y legal, y en segundo lugar es la primera vez también que la ONU reconoce al aborto como un derecho humano.
Este fallo sale a la luz en momentos en los que en nuestro país entrará en vigencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un protocolo para abortos no punibles, restrictivo y claramente contrario a derecho.





En el siguiente link podés abrir el artículo con la noticia:


http://www.laizquierdadiario.com/La-ONU-reconoce-al-aborto-como-un-derecho-humano

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Texto completo de la Ley Nacional de Salud Mental nº 26657.

Aquí el link para bajar el texto completo de la Ley Nacional de Salud Mental nº 26657.

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/175000-179999/175977/norma.htm

LEY NACIONAL DE SALUD MENTAL.

UN PROGRAMA DEL AÑO 2015 DE RADIO NACIONAL HABLANDO DE LA LEY NACIONAL DE SALUD MENTAL.

IMPORTANTE PARA LA FORMACION DE LOS FUTUROS MEDICOS!!!

http://radiocut.fm/audiocut/ley-de-salud-mental-y-la-realidad/?fb_action_ids=10153304532362961&fb_action_types=og.likes&fb_ref=.VfcZO0Egqzg.like



domingo, 22 de mayo de 2016

La Reproducción en la Adolescencia y Sus Desigualdades en América Latina .

No. of pages: 105
Publication date: 2014
Publisher: UNFPA
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América Latina y el Caribe sigue siendo la región de mayor fecundidad adolescente en el mundo, después del África Subsahariana. A este escenario preocupante se suma el hecho que la reducción de la maternidad adolescente ha sido mucho menor que la de la fecundidad total en la región. Además, la desigualdad del calendario reproductivo sigue siendo muy elevada. Todo esto ocurre en un marco de incumplimiento de los derechos reproductivos de los y las adolescente y de desafíos pendientes en materia de institucionalidad y políticas.
En este contexto, el documento aborda aspectos teóricos, metodológicos, empíricos y de política sobre la reproducción en la adolescencia y su desigualdad social. Este recorrido se realiza a partir de la concepción de la desigualdad reproductiva como una pieza del escenario de la desigualdad social en América Latina.
En el primer capítulo se exponen algunos lineamientos para la definición de la adolescencia, los aspectos biológicos, psicológicos y sociales de esta etapa vital, las subetapas que pueden distinguirse en ella y algunas precisiones para su conceptualización institucional y operativa.
El segundo capítulo presenta los principales indicadores para la medición de la reproducción en la adolescencia: la fecundidad, la maternidad y la paridez; también se explican problemas para su estimación y alternativas de corrección, que se aplican en el capítulo tercero, dedicado a la exposición y el análisis de las tendencias de estos indicadores, hallando un descenso mayoritario en la primera década de 2010, pero aún débil y con varias excepciones.
El cuarto capítulo se ocupa de las desigualdades en materia de reproducción adolescente en la región, las que según los resultados que se exponen, se intensificaron en la última década en varios países.
En la discusión final se repasan brevemente algunas acciones de política desarrolladas en torno a esta problemática en los últimos años y los retos pendientes en esta materia.
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lunes, 18 de abril de 2016

Más sobre el Complejo de Edipo

El complejo de Edipo es uno de los dramas universales por los que pasan todas las personas. Se trata de que para el niño, los padres son los primeros objetos de amor , al mismo tiempo que depende de ellos para vivir. El primer objeto para varones y mujeres es la madre. Ese es el primer amor de todo ser humano, y moldeará los futuros objetos de amor. El niño percibe que es muy importante para su madre, y quiere ser lo único para ella. (como en general pasa en las relaciones amorosas) Para la madre el niño es un equivalente fálico, es decir, que cuando una mujer tiene un hijo, queda fascinada por la ilusión de que al fin encuentra algo que es sólo de ella y para ella. Esto está situado a partir de que una mujer advierte muy rápidamente que en cuanto al  deseo, SIEMPRE falta el objeto. Esto es así tanto para hombres como para mujeres, sólo que las mujeres lo advertimos tempranamente, cuando nos damos cuenta de la diferencia sexual anatómica. La confusión entre el pene y el falo (podemos decir que el falo es el objeto general de deseo) produce esta percepción. Siguiendo, entonces, el niño (de los dos sexos) vive en el comienzo un idilio casi perfecto con su madre. Diferentes acontecimientos, producen la ruptura de esta "burbuja ilusoria". Por ejemplo, el nacimiento de un hermanito, o que su mamá se interese por otras cosas que no son el niño (lo que es muy saludable, ya que si no fuera así, nadie saldría de la burbuja). El niño advierte entonces que no coincide con lo que la madre quiere en su totalidad. Y esta es una gran fuente de angustia. Una de las cosas en las que se interesa la madre es en el padre, y así, tiene su entrada en el drama la figura del padre. El padre tiene una función muy importante para separar a la madre del niño, ejerciendo una función privadora para la madre. Es como si le dijera:"no reintegraras tu producto" . La aparición del padre coincide con la percepción de la diferencia anatómica de sexos y a partir de allí los destinos edípicos de niño y niña cambian. El varón, sigue en relación con la madre, ubicando al padre como un rival, y dandose cuenta de que le gana porque es potente. La niña, se desengaña de la madre, le reprocha no haberla dotado de falo, y se dirige al padre esperando de él el regalo del falo en forma de niño. (es decir: como supone que el padre  hizo con la madre). El amor al padre, entonces, salva a la niña del desengaño amoroso con la madre y la ubica en espera.....hasta que en algún momento de su vida pueda esperar que un hombre le de un niño, desplazamiento del padre al hombre que se hace por cansancio y frustración ya que el padre no le da el niño esperado. El varón, rivaliza con el padre, pero al reconocer en él su potencia también lo ama y le tema. Renuncia entonces a la madre como objeto de amor por temor al padre  y queda asi abierto a encontrar una mujer  (que según Freud muchas veces tiene rasgos de su madre) .
Entonces, los elementos del complejo de Edipo son cuatro: madre-.niño, falo-padre. Y entre esos cuatro elementos se van dando diferentes relaciones hasta el sepultamiento del complejo de Edipo, que ocurre en la niña por cansancio y frustración y en el varón por temor al padre.
Se podría decir que el complejo de Edipo es un drama universal de amor, celos, rivalidad, rencor, temor....que moldea al ser humano en cuanto a sus relaciones con el amor y el deseo. 

domingo, 10 de abril de 2016

EL COMPLEJO DE EDIPO

EN ESTE LINK ENCONTRARAN UN TEXTO SOBRE EL COMPLEJO DE EDIPO,


http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/obligatorias/055_adolescencia1/material/archivo/complejo_edipo.pdf

PROGRAMA PROVINCIAL DE SALUD SEXUAL Y PROCREACIÓN RESPONSABLE.

Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva

Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva

jueves, 26 de marzo de 2015

DOSSIER BIBLIOGRAFÍA SOBRE ENTREVISTA.



LA ENTREVISTA EN ACCIONES DE PROMOCIÓN DE LA SALUD

Por qué “La entrevista” es un tema que merece detenernos a pensar.

Marité Colovini

Prof Adj. Paidopsiquiatría
Prof psiquiatría Adultos
Coordinadora académica del Área de Sexualidad, género y reproducción.


En el contexto de la nueva currícula de la carrera de Medicina (Fac. Cs. Médicas, UNR) se ha modificado el perfil del egresado intentando que el mismo sea un profesional idóneo para participar en políticas de Atención primaria de la Salud .
Esto conduce a que los dos primeros años de la carrera estén estructurados según aquellos conocimientos y habilidades necesarias para ejercer actividades de Promoción de la salud.
El área de Sexualidad, Género y Reproducción pertenece a éste Ciclo y por ello la Práctica Pre-profesional correspondiente está organizada como una actividad de Promoción de la Salud Sexual y Reproductiva, que incluye entre sus objetivos el que la población alcance el empoderamiento respecto a sus Derechos Sexuales y Reproductivos.

Comencemos por definir algunos de los términos utilizados:

• Entendemos por Promoción de la salud: Un proceso político y social global que abarca no solamente las acciones dirigidas directamente a fortalecer las habilidades y capacidades de los individuos, sino también las dirigidas a modificar las condiciones sociales, ambientales y económicas, con el fin de mitigar su impacto en la salud pública e individual. La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar su control sobre los determinantes de la salud y en consecuencia, mejorarla. La participación es esencial para sostener la acción en materia de promoción de la salud. Implica a la población en su conjunto y en el contexto de su vida diaria, en lugar de dirigirse a grupos de población con riesgo de enfermedades específicas. Se centra en la acción sobre las causas o determinantes de la salud para asegurar que el ambiente que está más allá del control de los individuos sea favorable a la salud. Combina métodos o planteamientos diversos pero complementarios, incluyendo comunicación, educación, legislación, medidas fiscales, cambio organizativo y desarrollo comunitario. Aspira a la participación efectiva de la población, favoreciendo la autoayuda y animando a las personas a encontrar su manera de promocionar la salud de sus comunidades. Aunque la promoción de la salud es básicamente una actividad del ámbito de la salud y del ámbito social, y no un servicio médico, los profesionales sanitarios, especialmente los de atención primaria, desempeñan un papel importante en apoyar y facilitar la promoción de la salud.

• Salud Sexual y Reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y de procrear, y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última condición lleva implícito el derecho del hombre y la mujer a obtener información de planificación de la familia de su elección, así como otros métodos para la regulación de la fecundidad a su libre elección y el derecho y acceso a servicios de salud apropiados que permitan a las mujeres gravidez y partos seguros y proporcionen a las parejas la mejor chance de tener una criatura saludable.

• Los Derechos Sexuales y Reproductivos son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad, son inherentes a todos los seres humanos. Como tales son parte inalienable, integral e indivisible de los mismos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades Estos derechos, por lo tanto, se refieren básicamente al derecho a la autonomía en las decisiones de mujeres y varones a tener o no hijos, decidir cómo, cuándo y con quién tenerlos y el espacio intregenésico entre los mismos, al derecho a la información y al acceso de métodos de regulación de la fecundidad, al derecho a una sexualidad libre de presiones, plena y autoconsciente, que incluye el derecho al placer y a la libertad de orientación sexual, al derecho a la educación sexual y a la información, al acceso igualitario a servicios de salud de calidad y gratuitos que respeten las decisiones y preferencias de los/las consultantes; así como también el derecho a la crianza compartida de los hijos por ambos miembros de la pareja en un ámbito sano y seguro. Asimismo, incluye el derecho de disponer del propio cuerpo de las mujeres cuando ellas deciden interrumpir voluntariamente su embarazo accediendo al aborto seguro y gratuito. (Aclaramos que aún en nuestro país el aborto está penalizado, lo que no impide que aboguemos para que pueda incluirse en la agenda de legisladores, políticos, sanitaristas , gobernantes, profesionales de la salud y estudiantes de carreras vinculadas a la salud, la discusión de éste derecho femenino) La existencia de tales derechos involucra directamente a las instituciones de educación y salud y al Estado en su conjunto como responsables de difundirlos, proveerlos y garantizarlos.

• En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. El empoderamiento para la salud puede ser un proceso social, cultural, psicológico o político mediante el cual los individuos y los grupos sociales son capaces de expresar sus necesidades, plantear sus preocupaciones, diseñar estrategias de participación en la toma de decisiones y llevar a cabo acciones políticas, sociales y culturales para hacer frente a sus necesidades. Mediante este proceso, las personas perciben una relación más estrecha entre sus metas y el modo de alcanzarlas y una correspondencia entre sus esfuerzos y los resultados que obtienen. La promoción de la salud abarca no solamente las acciones dirigidas a fortalecer las básicas habilidades para la vida y las capacidades de los individuos, sino también las acciones para influir en las condiciones sociales y económicas subyacentes y en los entornos físicos que influyen sobre la salud. En este sentido, la promoción de la salud va dirigida a crear las mejores condiciones para que haya una relación entre los esfuerzos de los individuos y los resultados de salud que obtienen.Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud.

La propuesta de nuestra práctica preprofesional supone a los alumnos como promotores de la salud sexual y reproductiva, trabajando en el sentido de lograr el empoderamiento de la población respecto a sus derechos sexuales y reproductivos, informando sobre las políticas públicas de nuestro municipio y provincia acerca de los programas de Salud Sexual y Reproductiva, obteniendo al mismo tiempo conocimientos acerca del estado de la población respecto a la atención de su salud.

Ahora bien: ¿Cómo se ejercen acciones de Promoción de la salud?
La interacción entre la población y los actores de promoción de la salud, se basa en la posibilidad de establecer un diálogo fecundo y productivo entre esos mismos actores y la población.
Es en éste punto en que consideramos que La entrevista representa un tema esencial para comenzar a adquirir las habilidades necesarias para ejercer éstas acciones.
Sin dudas, en tanto somos seres hablantes, cada uno de nosotros está acostumbrado a relacionarse con otros mediante el habla. En cada una de nuestras acciones cotidianas y a veces sin que nos demos cuenta, tenemos que valernos del habla para relacionarnos con nuestros semejantes. Pero en ciertas situaciones, quizás tengamos que detenernos a pensar en el modo en que nos conducimos para establecer alguna relación.
Las acciones de promoción de la salud son una de estas situaciones, así como también el encuentro que inaugura una relación terapéutica. Quiero decir con esto que a lo largo de toda nuestra vida profesional como médicos, y sin importar tanto que nos dediquemos a la atención primaria de la salud o que ejerzamos la profesión en un nivel de ultra especialización, el encuentro con la persona (o grupo de personas) que sufre y demanda nuestra intervención como profesional, se desarrolla estrictamente en el plano del discurso.
Además, y si en su tarea, el médico debe tratar de lograr establecer un lazo social con el enfermo, también el médico realiza una tarea de investigación durante el encuentro con su paciente, ya que precisa obtener una cierta cantidad de datos que le permitan desarrollar el método de razonamiento por el que logra ofrecer al paciente una respuesta que incluya un diagnóstico, pronóstico y tratamiento para su dolencia.
Llegamos aquí a la conjunción entre la necesidad de establecer un lazo social con el paciente y la de realizar una tarea de recolección de datos para cumplir con la función médica. Esta conjunción hace que algunos autores hablen de la práctica médica como una mezcla de arte y ciencia, y otros como una práctica social, y por lo tanto política.
Por otro lado, es el médico quien tiene la responsabilidad de conducir, sostener y llevar a buen puerto el diálogo con su paciente o con la población; por lo tanto, deberá en su formación adquirir los conocimientos y las habilidades necesarias para cumplir con ésta responsabilidad.
Volviendo al tema de las acciones de promoción de la salud, también en ellas encontramos ésta misma conjunción, ya que se trata de lograr un acercamiento activo y posibilitante con la población, así como de la recolección de datos que permitan evaluar, planificar y sostener dichas acciones.
La entrevista, constituye entonces un instrumento privilegiado para pensar en ésta conjunción, que como venimos de decir, es la clave de la complejidad del ejercicio de la profesión médica.
Por ello, es que les hemos propuesto una bibliografía que incluye a la entrevista como una de las Metodologías de investigación en Ciencias Sociales y a la Entrevista Psicológica. Merece que nos detengamos en ésta última, en tanto la psicología es una de las disciplinas que han estudiado el instrumento en todas sus facetas.

Para terminar, creemos muy importante insistir en que les estamos proponiendo trabajar sobre aquello que constituye el único vínculo posible entre los seres hablantes: el lazo social.





Elaboración de la guía de entrevista.


(Fragmento de Documento de la Universidad Complutense de Madrid.)



Es necesario elaborar una guía previa que contenga los objetivos perseguidos y los temas y subtemas que han de cubrirse en la entrevista. A veces se añade también un guión de posibles preguntas orientativas, relativamente abiertas, para que sirvan de ayuda durante la conversación, lo que no implica que se tengan que formular tal y como están redactadas ni en el mismo orden; lo fundamental es priorizar la fluidez y naturalidad en la conversación. Aunque el guión no sea sistemático, se tienen que tener presentes en todo momento los objetivos y los temas que deben aparecer, por lo que el éxito de la entrevista dependerá menos de las preguntas mismas que de la capacidad de concentración y conducción en el momento de realizarla (Quivy, 1992).

A pesar de que la guía de entrevista dependerá de los objetivos concretos en cada caso, unas indicaciones generales serían:

• Introducir los temas de la forma menos dirigida posible, para ir dirigiéndolos progresivamente si no emergen de forma espontánea.

• Facilitar la emergencia de los temas y discursos más tópicos al principio de la entrevista ("el ayuntamiento no hace nada", "aquí lo que falta es más policía", "los jóvenes son unos pasotas", etc.), para que a lo largo de la conversación se pueda crear un entorno de mayor profundización.

• Introducir analizadores históricos. Es importante que el equipo de investigación haya estudiado previamente el analizador en cuestión, para poder contextualizar y contraponer los diferentes discursos.

• Dejar para el final de la entrevista las preguntas referidas a redes sociales (relaciones entre administración, entidades y grupos, conflictos personales, etc.).

• La entrevista debe registrarse de alguna forma (vídeo, cassette) para poder ser analizada posteriormente. No obstante, al apagar la grabadora frecuentemente se producen fuertes descargas conversacionales en las que emergen confesiones y discursos muy valiosos; conviene anotar estas ideas antes de que se olviden (respetando, evidentemente, el entorno de confidencialidad en el que se han realizado).

• Hay que prever una duración aproximada de una hora.
Realización.

• En general, es mejor que la entrevista sea realizada por una sola persona, con el fin de facilitar el entorno de empatía que requiere una conversación de este tipo; si la realizan dos personas, una se puede centrar en el seguimiento del guión y la formulación de las preguntas y la otra en tomar notas de campo y en añadir o incidir en determinados momentos de la conversación.

CONDUCCIÓN DE LA ENTREVISTA: 

(Fragmento de Documento de la Universidad Complutense de Madrid.)

Realizar una buena entrevista cualitativa es un arte difícil. De hecho, el problema no consiste únicamente en obtener el asentimiento del entrevistado a ser entrevistado y a responder con sinceridad a una serie de preguntas. La parte más difícil está en «hacer hablar» al entrevistado, lograr provocar un relato fluido en el que el entrevistador se limite a escuchar y a realizar de vez en cuando alguna pregunta de aclaración o alguna intervención cauta para reconducir la conversación a los temas centrales; consiste en conseguir acceder, si no a lo más profundo, al menos al mundo de las emociones y de los sentimientos de la persona entrevistada, a sus más genuinos pensamientos.

Para obtener la plena colaboración del sujeto, el entrevistador debe lograr establecer con él una relación de confianza, no como profesional, sino como persona; lo cual no resulta sencillo en una relación de límites temporales estrechísimos, que a menudo se agota con un solo encuentro, a veces carente de preparación preliminar (a diferencia de lo que sucede en la interacción psicoterapéutica, que se desarrolla a lo largo de un largo período y a través de múltiples encuentros).
La entrevista cualitativa no es una mera obtención de informaciones, sino un proceso de interacción social entre dos individuos. Por ello no resulta fácil dar reglas generales de actuación, dado que su modo de desarrollarse está fuertemente influido por componentes subjetivos. Nos limitaremos, pues, a dar algunas sugerencias.
• Explicaciones preliminares. En el problema del contacto con el entrevistado y de la concesión de la entrevista, el problema principal lo constituye la desconfianza inicial del entrevistado y su inseguridad ante una situación nueva y desconocida. En el caso de la entrevista cualitativa este problema es menor, ya que se suele llegar a la entrevista con una mayor preparación: previamente ha habido un proceso de acercamiento (carta de presentación, llamada telefónica solicitando una cita, a veces presentación por parte de un conocido, etc.), lo que es posible gracias al menor número de contactos necesarios en la entrevista cualitativa respecto a la encuesta con cuestionario (que permite cuidar más cada caso), y por el hecho de que al tratarse de una entrevista en profundidad, es necesario resolver todas las posibles dudas y motivos de desconfianza.

Por lo tanto, en este caso, el problema con el que nos enfrentamos en el contacto inicial no consiste tanto en superar la desconfianza del entrevistado como en hacerle entender qué es lo que queremos de él. Se tratará de describirle explícitamente el objetivo de la investigación, explicarle por qué le hemos escogido a él y por qué le haremos determinadas preguntas que pueden ser personales, justificar en su caso el hecho de que grabemos la conversación, etc.

• Preguntas primarias. Según la distinción que se hace entre «preguntas primarias» y «preguntas secundarias», primarias son las que introducen un nuevo tema o bien abren un nuevo interrogante, mientras que las «preguntas secundarias» tienen como finalidad articular y profundizar el tema de la pregunta primaria.

Utilizando una clasificación de Spradley, referida a lo que él llama entrevista etnográfica, podemos distinguir tres tipos de preguntas primarias.
En primer lugar, tenemos las preguntas descriptivas, como: «¿Me puede hablar de su trabajo?», «¿Cómo se desarrolla su jornada laboral?».
Después tenemos las preguntas estructurales,que tienen como finalidad descubrir cómo estructura el entrevistado su conocimiento; por ejemplo: «¿Me puede decir qué tipo de personas trabajan para usted?», «¿A través de qué vías se puede hacer carrera en su empresa?».
Por último, tenemos las preguntas de contraste, basadas en una comparación; por ejemplo: «¿Qué diferencia hay entre un tractorista y un motorista?», «¿En qué sentido es mejor su trabajo actual que el anterior?».
• Preguntas exploratorias. Una entrevista no consiste simplemente en plantear una determinada pregunta y registrar la correspondiente respuesta. La parte esencial del bagaje técnico del entrevistador está constituida por una serie de instrumentos dirigidos a descubrir y a poner de relieve las posiciones reales del entrevistado - incluso las más ocultas y menos explícitas-. Una típica intervención en esta dirección consiste en el empleo de las denominadas preguntas exploratorias: éstas no son verdaderas preguntas, sino estímulos que tratan de ser neutrales y que tienen como función animar al entrevistado a continuar, a que no esté a la defensiva, a profundizar en la cuestión, a dar más detalles. Se trata de intervenciones caracterizadas por la no directividad, a través de las cuales se intenta hacer hablar al sujeto, limitándose el entrevistador a estimular su iniciativa, sin influir en él, dejando que sea el propio entrevistado quien elija los temas en los que hay que profundizar y la forma de exponerlos, siguiendo el hilo de su razonamiento más que respondiendo a las preguntas.

Podemos distinguir diversas maneras de formular estos estímulos.

• Repetición de la pregunta. A veces basta con repetir la pregunta, bien formulándola de forma distinta, o bien haciendo hincapié en determinadas palabras.

• Repetición de la respuesta o de una síntesis de las últimas respuestas (acción «eco»). En este caso se trata de retomar las últimas respuestas del entrevistado, con sus palabras o con una síntesis nuestra, para invitarlo a profundizar en ellas o a aclararlas. Por ejemplo: «Entonces, me ha dicho que...» (sigue la repetición literal de la frase), «¿Pero qué entiende usted realmente con...?». O bien: «Veamos, si he entendido bien usted me ha dicho que...» (sigue una síntesis de las últimas respuestas), «¿Hay otros motivos?», «¿Hay algo más?», «¿Tiene algo más que decir al respecto?».

• Estímulo, expresión de interés. En este caso el entrevistador se limita a manifestar interés, con expresiones verbales o a veces incluso con simples gestos con la cabeza o bien con interjecciones como «a-ha», en relación a todo lo que el entrevistado está contando. Para señalar su interés el entrevistador puede utilizar también un «Sí ...?» interlocutorio, que puede ser suficiente para animar al entrevistado a que prosiga con su narración. Expresiones neutras para obtener este efecto son, por ejemplo: «Esto es muy interesante», «Continúe», «Entiendo», «¿De verdad?».

• Pausa. A veces dejar pasar algún segundo de silencio, sin preocuparse (por parte del entrevistador) de llenarlo enseguida por temor a crear malestar, puede favorecer que se genere confianza por parte del entrevistado; otras veces el momento de cierta incomodidad creada por la pausa hace que el entrevistado se sienta obligado a romper la situación retomando su narración con más detalles.

• Solicitud de profundización. A veces es necesario pedir al entrevistado más explícitamente que suspenda la narración, para aclarar o profundizar algún extremo. Intervenciones de este tipo son, por ejemplo: «Cuéntemelo más detenidamente», «Me gustaría conocer mejor su pensamiento a este respecto», «No estoy seguro de entender bien lo que usted piensa», «¿Por qué reaccionó usted de ese modo?».

• Lenguaje. En el caso del cuestionario el problema del lenguaje se planteaba en términos de claridad y de comprensibilidad, puesto que la estandarización del instrumento exigía una cuidadosa selección de formulaciones que resultaran comprensibles para todos. En la entrevista cualitativa el problema del lenguaje no se plantea en estos términos, ya que el estilo lingüístico de las preguntas puede variar en función del sujeto, adaptándose a las características del entrevistado. El problema del lenguaje se plantea en el sentido de que éste constituye el instrumento fundamental para establecer el clima de empatía, y por tanto de comunicación, entre entrevistador y entrevistado.

El lenguaje proporciona tanto al entrevistador como al entrevistado indicios para entender qué tipo de persona es el propio interlocutor. Las primeras indicaciones que el entrevistado logra tener, para saber si el entrevistador es una persona muy parecida a sí mismo o muy distinta, serán proporcionadas precisamente por el lenguaje que el entrevistador utilice para presentarse, y para presentar el tema de la entrevista. Si el entrevistador y el entrevistado «hablan el mismo lenguaje», es muy probable que tengan experiencias parecidas, y por tanto es mucho más probable que puedan entenderse el uno al otro.

Naturalmente no siempre es necesario (ni posible) que entrevistado y entrevistador hablen el mismo lenguaje. A menudo el entrevistador se presenta con la apariencia y el lenguaje propios de un investigador y como tal es aceptado, siempre que se muestre auténticamente interesado y el entrevistado pueda percibirlo como una persona que sabe comprenderlo. Aun así pueden darse situaciones en las que rija un clima de desconfianza o de consciente diversidad con respecto al mundo exterior, clima que puede vencerse únicamente si el entrevistador es percibido como una persona que puede entender ese mundo porque de alguna forma lo ha experimentado personalmente o por lo menos ha estado cerca de él. Por ejemplo, en una entrevista sobre jóvenes drogadictos, un entrevistador que de alguna manera haya frecuentado esos ambientes y por tanto conozca su jerga y entienda al vuelo las situaciones cuenta con ventaja respecto a un entrevistador que se presente con el estilo propio de un psicólogo.
• Papel del entrevistador. Después de todo lo que hemos visto hasta aquí, resulta totalmente evidente que en la entrevista cualitativa el entrevistador desempeña un papel no sólo central, sino además determinante (en el sentido literal de que «determina» el resultado de la conversación). Al respecto es necesario recordar brevemente todo lo que hemos dicho sobre el enfoque constructivista en la investigación social, es decir, sobre el hecho de que en el paradigma interpretativo la entrevista es entendida no como una operación de «recogida de datos», en la que el entrevistador registra las opiniones del entrevistado, sino como una relación dinámica en la que la entrevista se «construye» conjuntamente por el entrevistador y el entrevistado, y su resultado depende en gran medida del vínculo empático que se haya instaurado entre los dos interlocutores.

En este contexto la función del entrevistador resulta compleja y no carente de contradicciones. Por una parte, está llamado a desarrollar una función activa de orientación de la entrevista, dirigiendo la comunicación hacia sus objetivos: el entrevistador «premia de forma sistemática las respuestas completas y exhaustivas, pertinentes respecto a los objetivos de la entrevista, y tiende a desanimar las comunicaciones no pertinentes para estos objetivos». Pero, al mismo tiempo, debe tener cuidado de que estas actitudes de animar y desanimar no se transformen, de simples limitaciones de campo, en alteraciones del pensamiento del entrevistado: desplazándole hacia temas más afines a los objetivos de la investigación, el entrevistador puede inducir al entrevistado a alejarse de la autenticidad de sus sentimientos, llegando a orientar sus respuestas.



LA ENTREVISTA: 

Marité Colovini

Una entrevista es un diálogo entablado entre dos o más personas: el entrevistador o entrevistadores y el o los entrevistados.

La palabra entrevista deriva del latín y significa "Los que van entre sí". Se trata de una técnica o instrumento empleado para diversos motivos, investigación, medicina, selección de personal.

Una entrevista no es casual sino que es un diálogo interesado, con un acuerdo previo y unos intereses y expectativas por ambas partes.

El diccionario de la real academia española define la palabra Entrevista como: la conversación que tiene como finalidad la obtención de información. La misma proviene del francés entrevoir que significa lo que se entrevé o lo que se vislumbra.
En una entrevista intervienen básicamente dos personas: El entrevistador y el entrevistado. El primero, además de tomar la iniciativa de la conversación, plantea mediante preguntas específicas cada tema de su interés y decide en qué momento el tema ha cumplido sus objetivos. El entrevistado facilita información sobre sí mismo, su experiencia o el tema en cuestión.

La entrevista como instrumento de investigación ha sido utilizada de forma ambiciosa por antropólogos, sociólogos, psicólogos, politólogos o economistas. Es por ello que gran parte de los datos con que cuentan las ciencias sociales proceden de las entrevistas. Los científicos sociales dependen de ellas para obtener información sobre los fenómenos investigados y comprobar así sus teorías e hipótesis.

Del entrevistador:
El entrevistador debe tener disposición y paciencia para así llevar a cabo con éxito una entrevista.

Debe hablar de manera clara, precisa y en voz entendible.

Es conveniente que el entrevistador hable en voz regulable ya que puede ayudar a mejorar de alguna u otra manera el resultado de la entrevista.

Debe tener buena y clara letra para que sean entendibles las respuestas del entrevistado.

Las preguntas debe hacerlas de manera natural para que el entrevistado responda con sinceridad y se sienta a gusto entrevistándose.

Las preguntas deben ser precisas y deben ser sencillas (cortas), deben ser exactas a lo que se quiere preguntar, y adecuadas al nivel educativo del entrevistado, y la entrevista debe ser en el menor tiempo posible, o depende de la disponibilidad de tiempo de ambas partes.

El entrevistador debe estar seguro de lo que desea preguntar, si es necesario anotar las preguntas antes de comenzar la entrevista.

El entrevistador debe estar preparado para realizar preguntas improvisadas a partir de las respuestas

El entrevistador debe tener información sobre la persona a la cual entrevistará o sobre el tema respecto al cual versará la entrevista.

Tipos de entrevista según su estructura:

• Entrevista abierta: (todas las preguntas son abiertas es decir se plantea un serie de preguntas que el entrevistado puede dar su respuesta libremente. Ej: ¿Qué piensa del desempeño de...?)

• Semi-abierta: Incluye preguntas abiertas pero algunas son cerradas - solo es posible contestar por si, por no o de lo contrario no contestar. La mayoría de las preguntas (más de la mitad) han de ser abiertas, de lo contrario sería una encuesta.

La entrevista en prácticas de Salud:

Es una herramienta útil para la evaluación en salud y en enfermedad, en tanto es el modo más versátil para obtener datos sobre estilos de vida, actitudes, creencias y prácticas concretas de salud. En el ámbito de evaluación de la enfermedad, por ejemplo; la entrevista no sólo permite la obtención de información relevante sobre los problemas del paciente y las posibles variables con ellos relacionadas, sino también crear el clima de confianza y relación empática. Independientemente del objetivo con el que sea empleada, la entrevista puede variar desde formas nada estructuradas hasta otras rígidamente organizadas: desde la búsqueda de información general hasta el intento por obtener datos precisos y concretos sobre aspectos parciales de la vida del sujeto, y desde el enfoque sobre la historia lejana del paciente hasta la consideración de la historia reciente o inmediata.

Keefe (1979) señalaba seis importantes funciones que cumple la entrevista en el marco de su aplicación en psicología de la salud, a saber:
• Como una forma de reunir información sobre la historia del paciente,

• Como un método de especificación y definición de los problemas objeto de atención.

• Como un método para identificar los factores de control del ambiente actual del paciente.

• Como una muestra del repertorio del paciente, esto es como la oportunidad de observar el comportamiento del paciente en tanto su conducta verbal. sus maneras, sus gestos, su apariencia física, su forma de interaccionar con otros, etc.

• Como una oportunidad para compartir información con el paciente acerca del abordaje de los problemas.

• Como una oportunidad para iniciar el re forzamiento social y el establecimiento de lazos interactivos positivos con el paciente.


Excelente lección de castellano.


  Autor: EL NEGRO FONTANARROSA


El Gumersindo le decía al dueño de la estancia:
....Fíjese patroncito que juimos al dotor y le dije: mire dotor, es que tenemos un problema: mi mujer y yo queremos tener condescendencia y no podemos, pero no sabemos si es porque yo soy omnipotente o mi mujer es esmeril.
...Desdiantes juimos a otro dotor y nos dijo que mi mujer tenia la vajilla rota y la emperatriz subida, y como ademá la operaron de la basílica, no sabemos si eso tiene algo que ver. A mi desdiace años mi operaron de la protesta y a lo mejor eso me dejó escuelas en el cuerpo...
....Nos dijeron que juéramos con otro dotor, pero en la capital, que dizque era muy güeno. Con dicirle que en la consulta tenía dos teles conetadas a una antena paranoica.

...En esa consulta, a mi mujer le hicieron una coreografía y el dotor nos dijo que no veía nada raro y nos recomendó que hiciéramos el cojito a diario....
…Entonces por 15 días ella y 15 días yo, nos estuvimos haciendo los rengos, pero nada...
…Nos juimos a otro dotor que nos dijo que hiciéramos vida marítima mas seguido. Y nos juimos pallá pa la costa y en todas las playas hicimos vida marítima, pero nada, eso no ha injluido…
…Mas bien yo lo que creo es que mi mujer es frigorífica, porque nunca llega al orégano, pero ella dice quesque lo que yo tengo es un problema de especulación atroz, pero un compadre me dijo que ella puede ser libiana...
…Usté qué piensa patroncito???
Y el patrón le respondió:Gumer, yo creo que tu mujer te está engañando.... Ella debe estar tomando pastillas anticorrosivas....